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¿Quién soy?

Eso es lo que menos te debería preocupar. No quiero reconocimiento ni demasada atención. Si aprecias lo que hago, simplemente disfrútalo.

Si para ti fuera realmente importante contactar conmigo porque deseas compartir tu pasión con alguien como tú, puedes enviar un correo a SuperNESnet arroba gmail punto com.

Todo lo que muestro lo grabo yo mismo directamente de mi Super Nintendo. Tienes permiso para usar mis capturas siempre que me atribuyas debidamente su autoría. No permito el uso de mis fotografías.

Deja al mundo correr y pásalo bien jugando, en otros tiempos los videojuegos eran pura amistad y nada más que eso.

Super Nintendo es una de las grandes máquinas de mi infancia pero siempre he tenido la sensación de no haberla aprovechado tanto como Mega Drive. Tal vez se trate de un sentimiento infundado, no lo sé, pero es una pena que está ahí.

A estas alturas el material de Super Nintendo en buen estado es para ricos o coleccionistas. Pero NECESITO imperiosamente adentrarme de nuevo en sus circuitos, regresar a aquel apabullante 1992 con F-Zero, Super Castlevania, Super Probotector y Super Soccer, rememorar los artículos de la prensa rendida a sus pies, haciéndome dudar de mi eterna Mega Drive. Debo iniciar cuanto antes un recorrido de su catálogo desde A Link to the Past hasta Chrono Trigger.

Es el momento de terminar lo que dejé a medias; dominar Contra y Ghouls and Ghosts como si no tuviera otra cosa que hacer; rejugarlo todo acompañado por las revistas de aquella época y extraer nuevas conclusiones. Necesito mirar mi Super Nintendo y saber que la he aprovechado de verdad.

He confeccionado una lista de unos 100 títulos con el único criterio de querer jugarlos de principio a fin, no estoy pendiente de si fueron éxitos o rarezas valiosas, me da completamente igual. Si un cartucho es mediocre pero me llamó la atención cuando tenía 10 años, estará ahí.

Publicaré reseñas de todo lo que termine. Si prefieres leer, aquí tendrás los textos, y si te apetece que te lo cuente yo mismo, lo encontrarás en un nuevo canal que abriré cuando tenga más tiempo libre. Yo no soy youtuber, no quiero atención, este proyecto tendrá un principio y un final. Cuando haya repasado Super Nintendo año a año y me sienta satisfecho, se acabará.

Una cosa más. No seas tonto/a, no te sientas mal creyendo que tengo trastos que tú no, mi intención es jugar y animar a jugar, no codiciar, ni exhibir. Voy a usar flashcarts (ya veré cuál elijo) y copias (reproduccionesbootlegs, llámalo como quieras) sin pudor alguno.

Así comenzó mi historia con SNES...

Es primavera de 1993 (debo consultar el ticket para asegurarme, ya añadiré foto y corregiré si es necesario), aparece un pack de Super Star Wars y Super Mario World a 29.990 pesetas. La alternativa es un Mega-CD 2 con Road Avenger a 49.990, un dispositivo con el que llevaba soñando desde el año anterior en su primera versión.

En mi hogar, los videojuegos eran un entretenimiento aceptado y uno de esos dos sistemas estaba a punto de entrar por la puerta de casa. Considero a mi madre una persona fuera de su tiempo, una rara avis que defendió los videojuegos incluso delante de profesores: si te enfrentan a decisiones complejas, te invitan a pensar y activan tus reflejos, ¿cómo podían ser malos? Convencer a mi familia sobre un nuevo sistema no era complicado, lo difícil era conseguir el dinero, claro.

A pesar de mi corta edad, estaba al corriente de todas las novedades y sabía tanto como cualquier adulto de entonces podía saber. Tenía a mi alcance Super Juegos, Hobby Consolas y TODOSEGA (en ese momento eran suficiente), y un videoclub a tiro de piedra. Mi preferencia era clara, el CD-ROM me tenía loco, pero mis padres dudaban no sólo por el precio, había otro detalle importante...

Nadie les podía asegurar que aquel formato fuera adecuado para un niño, ¿cuán frágiles serían esos discos? Habían criado a un chaval responsable, aun así, el CD parecía menos apropiado que los cartuchos. Y la gran pregunta, relacionada con lo anterior, ¿llevarían juegos de Mega-CD al videoclub? No sabíamos si un disco compacto resistiría de mano en mano, alquiler tras alquiler, sin estropearse. Nuri, la dueña del Videoclub Star, tampoco estaba convencida.

Dicho establecimiento, a unos 30 segundos de casa, ya se había convertido en un pequeño paraíso de Super NES a inicios de 1993, ¡tendríais que haberlo visto! (mis amigos lo recordarán). Había una pared muy hermosa atiborrada de juegos, pegada al mostrador; la mitad inferior pertenecía a Mega Drive y la superior a Super Nintendo (recuerdo otras distribuciones del local, pero diría que cuando estrené la Super, era así).

Empecé a fantasear con la posibilidad de llevarme a casa cualquier videojuego de ese muro si comprábamos una SNES*. Y aquel F-Zero llegado de otro universo iba a ser mío...

Mi caja original de SNES ya no existe. Ese hermoso cartón se pudrió en el trastero de mi anterior hogar junto con el de Mega Drive. El resto, véase cartuchos, manuales y póster, sí me acompañan desde 1993. Como anécdota que ya conocen los amigos, quiero añadir que a mi madre no le gustó que los juegos dentro del pack vinieran sueltos, sin caja propia. Probablemente ella no lo recuerde, pero yo sí.

El primer cartucho que introduje fue Super Star Wars y su artículo ya está disponible.

(*) Si tener Mega y Super no era suficiente locura, poco después un exfamiliar que entonces convivía en el mismo domicilio se compró el Mega-CD 2. Mega, Super y Mega-CD en la misma casa. Yo ya no le puedo pedir nada a la vida, ya gané.